viernes, 13 de enero de 2012

EL MANANTIAL DE LA TIMBA, ALCALÀ DE XIVERT

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE TIERRAS CASTELLONENSES:
JUAN E. PRADES BEL
MANANTIAL DE LA TIMBA, RÍO COVES-SAN MIGUEL, ALCALÀ DE XIVERT
ESCRIBE: JUAN EMILIO PRADES BEL

Panorámica de la Ermita de San Miguel (Juan E. Prades Bel 2011)

La timba es el nombre que recibe un manantial perenne por donde afloran aguas subterráneas visibles sobre el mismo lecho del río Cuevas o río Segarra, se localiza el manantial a la altura de la ermita de San Miguel Arcángel, estando a menos de 400 metros de distancia de la capilla la cual bendice y rebautiza este tramo del cauce a su paso como río San Miguel y le presta su nombre desde este su lugar de encuentro y desde “El Estret del Riu”donde entra el río en el término de Alcalà hasta su feliz encuentro con el mar Mediterráneo en el delta de Capicorp, un recorrido de unos nueve kilómetros.
El manantial se encuentra en un extremo del cauce del río, pegado junto a la ribera izquierda del río y por debajo del talud de conglomerados fosilizados durante la era Cenozoica que registra erosión y regresión por el impacto de las aguas torrenciales golpeando en el meandro que se forma en este margen izquierdo de la rambla, la fuente es una salida natural de aguas subterráneas brotando directamente y libremente desde el lecho del río, el manantial se contempla en las siguientes coordenadas: WGS84 Latitud 40º 16' 12´73” N y Longitud 0º 11' 46´55” E.

Hasta la implantación de los cultivos de cítricos en estas latitudes, este manantial durante todo el siglo XX, siempre aportaba y vertía un caudal ecológico al río para beneficio de la fauna silvestre y fue siempre un referente seguro como abrevadero de los ganados y rebaños de la zona (pastores: Amador Prades Domenech, Paco Año, Manolo Loriente, Vicente Loriente, Juan Tomás Garcia...), y siempre corrían aguas sobrantes río abajo , la proliferación de sondeos y prospecciones con la consiguiente perforación de pozos en las tierras de los alrededores en busca de minas de agua y pozos artesianos para consumo de las grandes plantaciones de cítricos, esta actividad junto a la progresiva sequía ha hecho mermar y disminuir el nivel freático de este acuífero subterráneo, bajando el nivel de este manantial mas de un metro comparado con la década de los años setenta del pasado siglo XX, en que no existían los cítricos. La profundidad a la que se encuentra el nivel freático varia de acuerdo con la pluviosidad y otros factores, entre ellos el volumen de agua extraído por los hombres, en la actualidad el manantial se encuentra oculto, su nivel freático se encuentra por debajo del suelo de la rambla -1,30 m., por lo que para que afloren las aguas para un bien faunístico, hace necesario para su beneficio hacer un canal o acequia o una rasa con retro-excavadora levantando el lecho de cantos rodados del río, rebajando el nivel del suelo para que aflore y se estanque el agua naciente.
La zona en que se halla el manantial es una zona de riguroso secano, por lo tanto este manantial era de vital importancia biológica para residir y habitar la zona, tanto para animales salvajes como para las personas.
Históricamente el manantial de la Timba fue el hito catapultador y motivo decisivo para el asentamiento humano permanente y la confluencia de viales itinirantes históricos en esta zona ya existentes en la época ibérica, romana, islámica, andalusí, cristiana, morisca, moderna y contemporánea.

La presencia humana en la zona es visible desde la Edad del Hierro, con un paso y el encuentro en las inmediaciones de dos viales o caminos romanos con presencia de tres fragmentos de ánfora romana itálica junto con cerámica ibérica, en época islámica el asentamiento de población es masificado por toda la zona con la proliferación de alquerías aisladas que ocupaban laderas y baldíos dedicándose sus habitantes a la agricultura y ganadería, en esta época fue construido el castillo de Tauranza, mezquita, norias, caminos, alquerías, aljubs, pozos, bancales, aterrazamientos, corrales, casas, y perviven los dos antiguos viales existentes desde la época romana.
El documento oficial mas importante para dilucidar la vida emergida que giraba al alrededor de las posibilidades de habitad que ofrecían las aguas freáticas del manantial de la Timba y en donde se citan expresamente el uso de las aguas es en la Carta Puebla de los asentamientos Castellnou y Almedixer que se firmo un 18 de febrero del año 1262 en que la Milicia del Temple conceden a Bartomeu Amorós para que repoblase dicho lugar, los vasallos que inicialmente estaban comprometidos fueron veinteseis súbditos pobladores con sus familias, que labraron, conrearon y mimaron estas tierras.

Sin duda un lugar, una tierra y un manantial con tintes mitológicos y épicos.

Juan Emilio Prades Bel, en Torreblanca a 26 de julio de 2011
Festividad de Santa Ana y San Joaquín



BIBLIOGRAFIA:
Juan E.Prades Bel: “El manantial de la Timba”. Publicación Tossal Gros nº138, página 57-58, 2011.

Manantial de La Timba (Juan E.Prades Bel 2011)



Manantial de La Timba (Juan E. Prades Bel, 2011)

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